Google muestra mal los datos de tu negocio: por qué pasa y cómo arreglarlo
Un cliente te llama molesto: ha ido a tu local «dentro del horario» y estaba cerrado. Otro jura que tu teléfono «no existe». Tú abres tu web y está todo perfecto… pero ellos no miraron tu web: miraron Google. Y Google estaba enseñando un horario de hace dos años.
No es un caso raro. De los ocho factores que medimos con el Website Health Standard™, la identidad digital del negocio — que tu nombre, dirección, teléfono y horarios sean correctos y coherentes allí donde aparecen — es, en las webs que hemos inspeccionado hasta ahora, el que peor nota media saca. Esta guía explica de dónde saca Google tus datos, por qué acaban mal sin que nadie los toque y cómo dejarlos corregidos — y vigilados.
¿De dónde saca Google los datos de tu negocio?
De más sitios de los que crees — y tu web es solo uno de ellos. La ficha que aparece cuando alguien busca tu negocio (el Perfil de Empresa, con el mapa, el teléfono y el horario) se construye cruzando varias fuentes: tu propia web, lo que tú — o quien te hizo la web — declaró en esa ficha, y lo que dicen directorios de terceros: portales de reservas, páginas amarillas digitales, mapas, redes sociales.
La consecuencia importante: Google no copia tus datos de un único sitio, los contrasta. Cuando todas las fuentes dicen lo mismo, muestra la información con seguridad. Cuando se contradicen — un teléfono aquí, otro allá — el buscador decide por ti cuál enseñar. Y no siempre acierta.
¿Por qué acaban mal, si tú no has tocado nada?
Porque los negocios cambian y los datos se quedan. Cambiaste el horario en la puerta del local pero no en la ficha. Estrenaste número al cambiar de operador. Te mudaste hace un año y algún directorio sigue anunciando el local anterior. Cada cambio real de tu negocio deja copias antiguas repartidas por internet — y ninguna se actualiza sola.
Y porque muchas webs nunca llegaron a contar quién eres. Lo vemos a menudo en webs entregadas «llave en mano»: diseño correcto, fotos bonitas… y ni horarios, ni dirección completa, ni teléfono escrito como texto (a veces está solo dentro de una imagen, donde ni Google ni un lector de pantalla pueden leerlo). Si tu propia web no da tus datos con claridad, Google los busca en las demás fuentes — justo las que no controlas.
¿Qué te cuesta cada dato incorrecto?
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Cómo se arregla (y cómo se queda arreglado)
El orden importa: primero tu web, porque es la única fuente que controlas al cien por cien. Nombre, dirección, teléfono y horarios completos, escritos como texto, idealmente en el pie de página — así viajan en todas las páginas — y en la de contacto. A partir de ahí, corrige tu Perfil de Empresa para que diga exactamente lo mismo, y después los directorios de tu lista, de más visitado a menos.
Y queda la parte que casi nadie hace: que siga bien. Con el siguiente cambio real del negocio, los datos volverán a desactualizarse — es cuestión de tiempo, no de suerte. La diferencia entre arreglarlo una vez y tenerlo arreglado siempre es una rutina (cada cambio de horario o teléfono → web + ficha + directorios, ese mismo día) o una vigilancia que revise tu web con regularidad y avise cuando algo deja de estar bien.
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